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Corrían los años 1961 cuando el Club Banco Nación producía uno de los acontecimientos más importantes en su historia como institución. Bajo la presidencia del señor Hector Emilio Romagnolo (integrante de la selección nacional de Básquet en los años cincuenta, varias veces tapa de la revista “El Gráfico”) y la intendencia del señor Bruzzo, se finalizaba la construcción de un gimnasio, que para la época constituía uno de los más importantes, no sólo del partido de Vicente López, si no también de la Capital Federal. Ésto le ermitiría al Club encarar un verdadero proyecto deportivo con nuevos espacios y más deportes, como tal, la institución incorpora las siguientes disciplinas deportivas: Judo masculino, judo femenino, gimnasia masculina, gimnasia femenina, básquet masculino, voley masculino, voley femenino, bowling masculino, bowling femenino y complementos de pesas. También se completa un nuevo salón comedor, nuevos vestuarios y más comodidades para la actividad social y cultural que desarrolló el club.
Comienza ahí la historia del JUDO del CLUB BANCO NACION, con la contratación de los profesores FRANCISCO “PANCHO” ARSICANO 5to Dan, para darle clases a los hombres y TAKENOZUKE HONDA 5to Dan, para darle clases a las mujeres. También se dquiere un tatami movible de diez por diez metros constituído, por colchonetas de pelo de la crin del caballo en tres capas y una lona para cubrirlas, las clases se desarrollaban en forma separada entre hombres y mujeres y el tatami se armaba y se desarmaba cada vez que había práctica, por parte del personal del club.
Es bueno recordar a Don ATILIO; que era, verdaderamente el alma de ese gimnasio, no sólo cuidando y resguardando todo el material que se había incorporado para la práctica deportiva, sino aportando la limpieza y órden necesario para el mejor funcionamiento de ese coqueto y nuevo gimnasio.
Ya con el gimnasio en movimiento y con todos los deportes trabajando para el reclutamiento de niños y jóvenes, comienza la tarea, por parte del Departamento de Educación Física de conformar las distintas Subcomisiones de trabajo por cada deporte. Es ahí cuando el Presidente del Departamento de Educación Física, Señor Juan Carlos Cabrera, observa la presencia en las clases de judo de los hijos (Eduardo y Ricardo) de Don José Avelino Fernández, integrante de la Comisión Directiva del Club que llevó adelante la obra del gimnasio, y le ofrece la primera Presidencia de la Subcomisión de Judo del Club Banco Nación, acto que acepta, y comienza a trabajar para engrandecer este deporte.
Conforma su equipo de trabajo con los señores Pozzi, Gallo, Bergoglio (hermano del actual Cardenal Primado de Bs. As) y la señora de López.
Se busca trasladar el tatami a un lugar del club que sea más acogedor, menos frío y no tan amplio como es un gimnasio donde se practican varios deportes a la vez. Se logra ubicar al JUDO en la sala Hugo Francisco Mancini, pero no se logra tener un espacio único y especial para el judo, porque si bien es más chico, más calefacionado y más acogedor, el lugar se comparte con otras actividades sociales del club.
Transcurrido el tiempo éste equipo de trabajo produce el primer acto de importancia para el deporte; logran que el club le otorgue un espacio definido para ubicar el tatami y evitar el armado y desarmado. Es ahí cuando el Profesor Marsicano comanda junto al presidente de la subcomisión y el señor Pozzi el armado de un tatami fijo (de ésta forma no se mudaría nuevamente al deporte) de viruta de madera, con marco de madera y lona fija ajustable con soga.
Se pasa a un tatami de doce por doce metros más las colchonetas con las cuales se armaba el tatami anteriormente.
A nivel deportivo el club comienza a concurrir a competencias en el marco de la Federación Metropolitana y de la Provincia de Buenos Aires que había sido fundada el 13 de Mayo de 1964, donde el profesor Francisco Marsicano integraba la CD en representación de los cinturones negros de la región.
A lo largo de varios años pasan infinidad de judocas destacados por el dojo del club Banco Nación, al punto que le deben agregar un ayudante al profesor Marsicano, y comienza a trabajar Jorge Portelli, quien también había sido alumno de Pancho en el Parque Chacabuco. Luego de muchos años, cansado y algo enfermo se retira Marsicano, también mi padre deja la presidencia de la subcomisión y lo reemplazo yo, luego Carmelo Parente reemplaza a Portelli que viaja al exterior contratado para dirigir la selección de Guatemala.
Carmelo Parente es reemplazado por Jorge Heizman quién luego deja la institución (actualmente radicado en el interior de la provincia de Chubut).
Por cuestiones de estudio y laborales me alejo por varios años del Club Banco Nación.
Fallece mi padre con sólo cincuenta y tres años y regreso cuando mi hijo Martín tiene siete años, la edad para comenzar la practica de este deporte.
Verdaderamente al regreso me encontré con un dojo y un tatami igual al que habíamos dejado con mi padre; sin nada de progreso y a mi entender, con una clase de judo chata, fría, con gente charlando, con poco trabajo físico y nada de transpiración.
A eso había que agregarle que el club estaba afiliado a una asociación reconocida por nadie, híbrida, que no tenía proyección nacional y que estaba al margen de las federaciones afiliadas a la Confederación Argentina de Judo.Al poco tiempo me di cuenta que uno de los profesores no era cinturón negro reconocido (nunca rindió examen para dan), que los sábados venía a dar clase un seudo sexto dan reconocido por el mismo y que solamente le impartía clases a mujeres. Tampoco las clases mejoraban, eran monótonas, siempre iguales, sin dinamismo y fundamentalmente estaban muy lejos del nivel que teníamos cuando estaba Marsicano o cualquiera de los otros profesores que lo sucedieron (Carmelo Parente, Jorge Portelli, Jorge Heiman etc.).
A todo esto, le debíamos agregar que sólo practicaban chicos y no había gran cantidad de juveniles o mayores; así no se llegaría a ningún lado; se había retrocedido diez años, parecía que se daba un judo de exhibición a un grupo de madres y padres que creían que estaban en un mundo superior; cuando en realidad el judo no pasaba por los parámetros que el profesor daba clase a clase.
Yo creía que debía volver, que debía cambiar todo nuevamente, que no podía ser que todo lo que había hecho mi padre y yo, se tirara a la basura en forma indiscriminada.
En esta instancia la presidencia de la Subcomisión de judo estaba vacante, el deporte era un caos desde el punto de vista técnico, sin equipo de trabajo y con profesores que no estaban a la altura de un judo competitivo, ni siquiera de un judo recreativo para los más chicos.
A posteriori, se detectan algunas anomalías que son planteadas en el seno del Departamento de Educación Fisica y Comisión Directiva, ofreciendo un cambio, un nuevo proyecto competitivo y nuevos profesores.
El Departamento de Educación Fisica, me encarga proponer a dos profesores para que la CD elija.
Yo pretendía un judo altamente competitivo, que pudiera llevar a la institución a un gran nivel, y siempre tuve presente la escuela del maestro PEDRO FUKUMA y los judocas del Club Atlético River Plate, quienes varias veces habían ganado los torneos que se organizaban en el club (Copa Club Banco Nación en varias ediciones) y demostraban un gran nivel competitivo.
Empecé a concurrir a los torneos que tenían una proyección a nivel nacional, en el marco de la Federación Metropolitana de Judo.
Comienzo a observar el trabajo del profesor Carlos Denegri; si bien no teníamos una gran amistad personal y solo nos conocíamos de las competencias, habíamos rendido ambos para 1er Dan el 16 de Junio de 1974, en su casa del Club Atlético River Plate.
Posteriormente me presenté en una de sus clases y le propuse una charla para ofrecerle un nuevo proyecto deportivo. Concurrí a esa reunión con un cincuenta por ciento de posibilidades, sabía que lo que le iba a ofrecer era bueno, pero pesaba su trayectoria en el club, el haber reemplazado a su maestro al frente de las clases de judo y un orgullo personal de estar en dicha institución.
La conversación duro poco, menos de lo que yo pensaba, ofrecí un tatami ubicado en un segundo piso con nueve ventanas, sol, excelente iluminación, calefacción, un excelente sueldo, promesa de agrandar el tatami al doble tener una sala propia, entregar indumentaria a los representantes, pagar las afiliaciones de los judocas en la Federación en la cual nos registráramos y conformar un grupo de trabajo en beneficio del club y del deporte. Carlos pidió unos días y yo sabía que la propuesta había pegado.
Prácticamente este era el profesor; la segunda instancia ya había pertenecido a la institución y no tenía un total apoyo en el seno de la CD, solo había que esperar la respuesta de Denegri.
El club no le permite dar más clases de judo al ayudante en virtud a no ser cinturón negro reconocido por la Confederación Argentina de Judo y a posteriori despide al profesor titular.
Carlos dice que si, y sus alumnos de River lo siguen sin ningún tipo de condicionamiento; el éxodo de River se produce casi en un noventa y cinco por ciento.
Se conforma la subcomisión de judo donde toma la presidencia el Contador Daniel Monzón, quien por problemas particular, se aleja del cargo, instancia donde lo reemplazo en el cargo hasta la fecha.
Es bueno informar que el Club Banco Nación cuenta en la actualidad con una sala de judo (Dojo) exclusiva para la práctica de este deporte con ciento ochenta metros cuadros de tatami, alojamientos, salas anexas para la subcomisión, depósito e materiales y sala de pesaje.
El otro aspecto a desarrollar por mí, dado que el aspecto técnico se lo dejo al Dr. Carlos Denegri para que lo plasme en el papel, esta referido a la creación de la COPA SAKURA.
La idea personal de organizar un gran torneo de judo estaba basada fundamentalmente en homenajear y recordar a mi padre Don Jose Avelino Fernández, eso fue la verdadera inspiración que me llevo a mi en estas ocho ediciones a concretar este anhelo personal; cuyas bases ueron simples, buena organización, buenos premios, buen alojamiento, buena alimentación, orden, y fundamentalmente, respeto al competidor por sobre todas la cosas, nunca pensé en la plata o en que esto dejara suculentas ganancias, solo pensé en una gran competencia donde lo primero y lo último pasara por el judoca.
Si bien no hemos tenido una gran continuidad, pienso que esta competencia la debemos realizar cuando estén cubiertos todos los parámetros necesarios para no defraudar a los judocas, a los padres, a las federaciones y quienes nos apoyan económicamente.
Es digno hacer presente que uno de los aspectos más importantes en el crecimiento del JUDO en el Club Banco Nación, se baso en el desarrollo de principios básicos de educación, orden y respeto al prójimo. Esto permitió no solo tener casi cincuenta cinturones negros egresados de nuestra institución, sino además excelentes personas de bien, padres, estudiantes, trabajadores, deportistas y profesionales insertados en la vida diaria.
Por último quisiera recordarle a usted lector, que hace cuarenta y tres años que se practica judo en forma ininterrumpida en nuestra institución, el CLUB ATLETICO BANCO DE LA NACION ARGENTINA.
Cordialmente:
Eduardo Daniel Fernández
5to Dan
Presidente
Subcomisión de Judo
Club Atlético Banco de la Nación Argentina |