Los deportistas argentinos ya viven la magia de los Juegos Olímpicos
 
27-04-2008
 
    

A menos de cuatro meses para Beijing 2008, se apilan las historias en medio de la preparación. Alejandra García (salto con garrocha) piensa viajar a Italia para entrenar al lado de la mejor del mundo y "copiarla en todo". Sebastián Fernández (remo) dice que llega como nunca. "Voy por una medalla", promete. Y también están los que, todavía hoy, sueñan con poder clasificarse.

Por: Facundo Quiroga

 

La previa de los Juegos.

OLIMPICOS. Oscar Cortínez, Julio Casanello, Daniela Krukower, Alejandra García, Santiago Fernández y Pilar Geijo. (VillarPress)

 

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Comparten el sueño de la gloria deportiva, nada menos. La gloria de ganar, por supuesto, pero también la gloria de protagonizar un momento imborrable. En este caso, la sagrada gloria de estar en los Juegos Olímpicos. Ellos, hombres y mujeres, andan por estos días tratando de acelerar el reloj mental, con un único objetivo: llegar ya a agosto, cuanto antes, al paraíso de Beijing 2008.


La palabra ansiedad los emparenta. A quienes ya tienen asegurado un lugar y ni hablar a los que todavía están en manos de una nueva y bendita clasificación. Son los soñadores, se dijo, que día y noche trabajan sigilosamente, a veces sin reconocimiento, para poder disfrutar, o volver a disfrutar en algunos casos, el fascinante mundo de la alta competencia.


El sacrificio, en menor o mayor escala, siempre aparece en sus vidas. En la del Indio Oscar Cortínez, por ejemplo. Un simpático muchacho, maratonista, de hablar simple, que todavía está afuera de los juegos, pero en su cabeza no aparece otra cosa que meterse como sea en algunas de las etapas previas que le quedan por delante. ¿Podrá? Le sobra confianza, asegura: "Espero que el físico y el tiempo me ayuden. Mi objetivo es tener un lugar y no duermo pensando en eso." Y sin darse cuenta, se le escapa una frase que lo pinta de cuerpo entero: "No soy normal... soy deportista". Cortínez, de 33 años y camino a ser kinesiólogo, es bueno en serio. Participó en Sydney 2000 y terminó 58; se clasificó para Atenas 2004, pero no viajó por falta de recursos; fue campeón sudamericano y Argentino 2002; y en abril se coronó tetracampeón Argentino 2008, en La Pampa.


Alejandra García es una cara más conocida. Salta con garrocha y ya sabe el significado de codearse con las estrellas. Algo de eso vivió en el Mundial de Sevilla 1999 (finalista), en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y fundamentalmente en los Juegos Olímpicos 2004, en Atenas, donde fue finalista y, lógicamente, se sintió en las nubes. ¿Su récord? 4, 43 metros. "Siempre querés un poco más, siempre podés un poco más", es su lema. Adelanta que un mes y medio antes de los juegos se va a instalar en Italia para trabajar con el entrenador de la rusa Isinbayeba, la número uno del mundo. "Voy a copiarla en todo lo que pueda", se sincera. "A diferencia de otros atletas que esconden casi todo, ella es muy abierta... Hasta nos da el cuaderno con sus anotaciones, en el que aparecen los detalles más insignificantes de sus prácticas. Esa es mi biblia y no se la muestro a nadie", admite.


Siempre candidato al podio, el remero Santiago Fernández (32 años) tiene motivos para ilusionarse en grande. Acumula 12 títulos sudamericanos, 14 títulos argentinos y fue tres veces finalista de la Copa del Mundo. El Oro, lógico, está en su cabeza. "Me estoy preparando como nunca. No pude tener una planificación igual y voy a buscar una medalla".


Esta vez, contará _adelanta_ con un bote de primera gama que le permitirá competir, al menos desde lo tecnológico, en igualdad de condiciones: "En ese aspecto, voy a tener lo mejor".


Apoyo sí, apoyo no. Hay de todo, claro, en el amplio mapa de las disciplinas. Por un lado, sale a la luz el aporte privado, que brinda estructura y billetes para que los atletas sólo se preocupen por rendir al máximo. Banco de Galicia tomó la posta y apadrinó un grupo que estará a partir de agosto en China. "Eso nos viene realmente bien, porque es una manera de superar obstáculos y de premiar el trabajo, la energía y el sacrificio de muchas personas que no van a representar", explica Julio Casanello, el presidente del Comité Olímpico Argentino.


Impactan los antecedentes de la yudoca Daniela Krukower, otra de los "soñadores" de turno. Campeona mundial en 2003, tuvo su formación en Israel y fue medallista en 24 torneos a nivel internacional. Pese a que oficialmente todavía no está clasificada, el hecho de ser la primera del ranking le abre de par en par las puertas de los juegos. "Igual, no me quiero anticipar. Prefiero ser prudente y esperar, pero la sensación de poder estar otra vez ahí, es simplemente maravillosa."


"Los envidio a todos ustedes", es la sincera confesión que dispara Vanina Oneto, quien conoció las mieles de los juegos representando a Las Leonas, dueñas (entre otra consagratorias actuaciones) de la plata en Sydney. "Estar en la villa es lo máximo", sintetiza.


Deportistas amateurs, profesionales... Algunos más conocidos, otros menos. Pero todos, a su manera, cuentan los días, las horas, los minutos para zambullirse a la magia de los Juegos Olímpicos.

Fuente  Diario Clarin.

 

   
 
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