Lo principal es formar gente de bien.
 
05-09-2009
 

Entrevista a Carlos Denegri VI Dan.

Entrevista realizada por la revista "Funcionarios" del Banco de la Nación Argentina.

Con toda una vida dedicada a la disciplina, guió en Banco Nación a las dos judocas argentinas más grandes de todos los tiempos: Carolina Mariani y Daniela Krukower. Y como coach nacional, tocó el cielo con las manos en Beijing, cuando Paula Pareto consiguió la primera medalla olímpica para nuestro país en la historia de este deporte.

Médico traumatólogo y ortopedista, porteño, casado y con dos hijos, es entrenador de judo de Banco Nación desde hace dos décadas, y de las selecciones nacionales femeninas juvenil, junior y mayor por un lustro. A la apretada síntesis de la vida de Carlos Denegri, sin embargo, le falta un matiz: el de hombre apasionado por la disciplina a la que le ha dedicado 47 de sus 54 años de edad, desde sus primeros pasos de la mano de los sensei Pedro Fukuma e Hideki Soma. Y esa pasión -que es capaz de contagiar, café de por medio, en una charla- seguramente influyó en aquellos resultados que lo enorgullecen. No sólo por haber entrenado a las campeonas Carolina Mariani y Daniela Krukower ni a la medallista olímpica Paula Pareto. Más aún, por dar clases a unos 50 judocas -casi la mitad, con cinturón negro- en el tatami más grande de la Argentina, el del club Banco Nación.

-¿Cómo se inició su carrera de entrenador luego de ser quíntuple campeón metropolitano? –le preguntó Funcionarios del Nación en su consultorio de Caballito.

-Fue en paralelo, ya que empecé de muy joven, a los 22 años. Normalmente, el que entrena para competir no debería dar clases, porque hay que estar muy concentrado en ganar y ser el mejor. Sin embargo, a mí me salió bien. Creo que saqué la veta de mi maestro, Pedro Fukuma, quien siempre nos enseñó a enseñar. Ya a los 12 o 13 años, nos ponía a mostrarles los primeros pasos a los chicos nuevos.

 

-¿Y en qué momento llega a Banco Nación?

-Luego de un tiempo como entrenador, pasé a River Plate, donde estuve seis años, además de desempeñarme en la Federación Metropolitana de Judo. En 1988, en un torneo me encontré con Eduardo Fernández, presidente de la Subcomisión de Judo de Banco Nación, al que hacía 15 años que no veía. Nos saludamos y nos pusimos a charlar hasta que me dijo: “Necesito un entrenador que cambie por completo el judo del club”. Para mí, el deporte nunca pasó por una cuestión económica. Gracias a Dios, vivo de otra cosa, y esto lo hago por amor y para devolver todo lo que creo que el judo me permitió: ser un hombre de bien y tener la fuerza de voluntad suficiente para estudiar más, trabajar más y llevar adelante la familia, cosas que son impagables. Por lo tanto, le dije que lo fundamental era que el lugar de práctica fuera muy bueno. Y Eduardo, con esa polenta que tiene, ideó el tatami más grande de la Argentina, de 240 metros cuadrados.

De tal manera se escribió la primera página de una historia que vincularía a Denegri nada menos que con las tres judocas más importantes de la historia del deporte en nuestro país: Carolina Mariani y Daniela Krukower en Banco Nación y Paula Pareto en la Selección. “Al poco tiempo de empezar a trabajar -recuerda-, llegó desde Ateneo Popular de Versalles una jovencita de 15 años. Era Carolina Mariani, quien cinco años después, en 1995, se consagró subcampeona mundial y, más tarde en 1996, campeona panamericana en la categoría de 52 kilos. Después, apareció ya con 24 años una judoca excelente, Daniela Krukower. Al poco tiempo, salió campeona del mundo en 2003, en la categoría de 63 kilos.”

Y de ese modo se sucedieron los capítulos de un libro glorioso. De hecho, hace exactamente cuatro años y diez meses, Denegri tuvo la oportunidad de empezar a trabajar con la Confederación Argentina de Judo, haciéndose cargo -ad honorem, hay que decirlo- de las selecciones femeninas de juveniles, juniors y mayores. “Armé un grupo grande -continúa-, aporté algunas ideas, por ejemplo las de separar el judo femenino del masculino, en cuanto a días de práctica, fechas de concentraciones y elección de torneos, y deportivamente nos fue muy bien. Así llegamos a la medalla de bronce en los últimos Juegos Olímpicos de Beijing que logró Paula Pareto, quien si bien no es alumna mía directa, ya que se formó en San Fernando y ahora está en Estudiantes de La Plata, quedó bajo mi responsabilidad como entrenador de un equipo de judo.”

-¿Qué parte del éxito de los deportistas de alta competencia corresponde al entrenador?

-En estos casos, son tres “maradonas”. Sin eso, no se puede hacer absolutamente nada. Pero creo que un entrenador como yo aporta la organización y la constancia en cuanto al desarrollo de la técnica, además de tener llegada a los practicantes. En el día de la competencia, también es importante hablarle mucho al deportista. Creo que es todo el equipo el que contribuye: el nutricionista, el preparador físico, el responsable de la musculación y el entrenador de judo, que también concibe el diseño de la estrategia y las tácticas de la lucha.

Denegri explica que, como en el tenis y en otros deportes individuales, existen en este sentido dos grandes criterios: el de los entrenadores que buscan mejorar aún más las fortalezas propias del deportista, y el de aquellos que, por el contrario, apuntan a perfeccionar las debilidades hasta que se emparejen con las principales habilidades del practicante. Él opta por el primero. “Mi criterio es entrenar cada vez más las virtudes que el judoca ya tiene, además de agregar alguna que otra perlita que le permita obtener un resultado favorable en una final. Y que sean los demás los que se preocupen”, explica.

Por supuesto, esto no implica desatención alguna sobre los lances de las rivales ni mucho menos sobre el desarrollo natural del judo. “Tengo la suerte de haber viajado muchísimo a ver los Juegos Olímpicos, los Mundiales, los Panamericanos e infinidad de torneos -indica-. Y la evolución del judo ha sido enorme tanto en velocidad como en fortaleza y recursos técnicos. A mí me gusta mucho el judo de hoy, porque es impactante, muy distinto del que se practicaba cuando yo competía.”

El judo del Club Banco Nación.

Además del medio centenar de judocas mayores y juveniles que practican tres veces por semana el deporte en Banco Nación bajo la tutela de Denegri y de su colaborador, Gustavo Picate, el club también cuenta en la actualidad con un semillero de unos 25 menores de 12 años, a cargo de dos discípulos del entrenador de la Selección Femenina, Elizabeth Monteleone y Pablo Marcos. Banco Nación es, de este modo, una de las principales usinas de judocas en el país, sino la mayor.

Y eso se ve reflejado en los resultados obtenidos en el Campeonato Metropolitano, donde el club quedó ubicado en primer lugar en la temporada actual. Y lo propio ocurrió en la primera fecha de la Liga Nacional de Judo –“Una invención de Eduardo Fernández”, aclara Denegri- realizada tres meses atrás en el CENARD, con la participación de una veintena de equipos y la transmisión en vivo a todo el país de Canal 7. En la ocasión, los representantes de Banco Nación terminaron segundos entre los varones y terceros entre las mujeres.

Sin embargo, para Denegri eso es secundario. “Lo importante es que la clase sea numerosa, que esté integrada por personas de bien y que todos sean muy felices practicando el deporte, que haya cordialidad. Y eso lo tenemos. Yo soy millonario en alumnos de alta jerarquía humana”, subraya.

 -¿A qué edad empiezan a practicar el deporte los más chicos?

-A los 5 o 6 años es una edad linda. Sobre todo porque los dos profesores de la clase de los menores dan una clase preciosa, muy lúdica.

Denegri enumera las tres variantes que influyen sobre los padres a la hora de alentar a sus hijos a incursionar en este arte marcial: “Muchos traen a sus chiquitos porque ellos también practicaron judo y les hizo bien. Pero también llegan chicos con algún problemita de inhibición para desenvolverse en el colegio y con el grupo de compañeros o, por el contrario, algunos un poco revoltosos. El judo es muy útil para ambos, ya que resalta el espíritu y brinda confianza a los que la precisan, y ayuda a adaptarse a una disciplina a los demasiado extrovertidos. Finalmente, otros chicos, aunque en menor medida, inician la actividad por recomendación médica, debido a que el judo es indicado para quienes sufren problemas respiratorios como el asma”.

-¿Alguno puede ser el Mariani o Krukower del futuro?

-Tenemos jovencitos sobresalientes que andan muy bien a nivel nacional. Por ejemplo, Santiago Gualco, que está entre los cuatro o cinco mejores en la categoría de 60 kilos, y Luis Vega Pérez, también muy bien rankeado en la categoría de 73 kilos. Y entre las mujeres, contamos en el club con Avi Cardozo, de 18 años de edad y nacida en Santiago del Estero, muy buena judoca, de gran temperamento y fuerza de voluntad, y que este año tomó una decisión de una responsabilidad especial: vino a estudiar bioquímica a Buenos Aires. Por eso, se aloja en el CENARD todo el año y representa a Banco Nación. En su última competencia de relevancia, fue segunda en el Campeonato Panamericano Juvenil que se llevó a cabo en El Salvador, en la categoría de 57 kilos. Es un ser humano fuera de lo común y creo que tiene un futuro bárbaro.

-¿Qué le recomendaría a un chico que quiera alcanzar el cinturón negro?

-Constancia y humildad.

-¿Cuál es el período de tiempo promedio que demanda alcanzar los conocimientos necesarios?

-Cuando uno practica entre siete y ocho años, a los 17 o 18 años de edad normalmente obtiene el cinturón negro. Somos más lentos que otras artes marciales, porque el conocimiento de ciertos lances es prácticamente imposible hasta que no se ha llegado a la madurez intelectual. Si se comienza de más grande, se dificulta un poco, porque los músculos y las articulaciones no responden de la misma manera. De todos modos, muchos se han recibido de cinturón negro en un tiempo similar.

Casi como resumen de la charla, Denegri ratifica todo lo que la práctica del judo le da, a su juicio, a quienes lo practican: “El deporte es una maravilla, casi no tiene desventajas. Por supuesto que es necesario un lugar de práctica acorde y un docente, porque creo que un entrenador de judo lo es, que se rija por las normas del respeto. Después, si sale un campeón, macanudo. Pero lo principal es formar gente de bien, que sepa que debe prepararse y seguir una carrera universitaria o terciaria. Soy de esa idea y creo que mis alumnos la comparten”.

La oferta de Banco Nación - Combatir en el tatami más grande de la Argentina

  • ·                     Banco Nación dispone del tatami más grande de la Argentina destinado a la práctica de judo, con una superficie de 240 metros cuadrados cubiertos.
  • ·                     Medio centenar de judocas mayores y juveniles practican el deporte en el club, bajo la tutela del entrenador de la Selección Nacional Femenina, Carlos Denegri.
  • ·                     A esa cantidad de deportistas se suma un semillero de unos 25 menores de entre 5 y 12 años de edad, convirtiendo a Banco Nación en una de las principales usinas de judocas del país.
  • ·                     Los representantes del club se ubicaron en el primer lugar del Campeonato Metropolitano de esta temporada.
  • ·                     Y terminaron segundos, en el caso de los varones, y terceros, en la categoría de mujeres, en la primera fecha de la Liga Nacional de Judo, que se transmitió en vivo desde el CENARD a todo el país por Canal 7.
  • ·                     El club cuenta con judocas de gran nivel, como la santiagueña Avi Cardoso, reciente subcampeona panamericana juvenil en la categoría de 57 kilos.
  • ·                     Entre los varones se destacan Santiago Gualco y Luis Vega Pérez, posicionados dentro de los cinco mejores del país en las categorías de 60 y 73 kilos, respectivamente.
  • ·                     Sin embargo, para Denegri “lo importante es que la clase sea numerosa, que esté integrada por personas de bien y que todos sean muy felices”.

Creado en 1882 - Un arte marcial de origen japonés

  • ·                     El judo es un arte marcial japonés, fundado por Jigoro Kano en 1882.
  • ·                     El lugar en el que se practica recibe el nombre de dojo; en el suelo se disponen colchonetas de 2 metros por 1 y unos 5 centímetros de grosor, denominadas tatami.
  • ·                     La vestimenta usada recibe el nombre de judogi y puede ser azul o blanca.
  • ·                     En occidente, los cinturones son 6: de color blanco, amarillo, naranja, verde, azul, marrón y negro; el más alto grado alcanzado es el cinturón rojo, logrado únicamente por trece hombres de 10º dan en la historia del judo.
  • ·                     El objetivo del deporte es derribar al oponente usando la fuerza del mismo.
  • ·                     En la competición se puede vencer de cuatro formas: derribando al rival sobre su espalda (ippon); inmovilizándolo el tiempo necesario en el combate de suelo; por puntos conseguidos mediante derribos o inmovilizaciones que no sean ippon o gracias a sanciones del árbitro al contrario, y por descalificación debido a una falta grave que comprometa el físico del adversario o a la sumatoria de cuatro faltas leves o tácticas.
  • ·                     Las acciones prohibidas comprenden: dar patadas, golpes, mordiscos o hacer cosquillas al contrario; efectuar llaves sobre las articulaciones a excepción del codo; lanzarse sobre el rostro del adversario, y tocar los dedos de su mano. 

Beijing - El significado de la medalla de “La Peque”

“El bronce de Paula Pareto fue un shock. Los representantes de países como Cuba, España, Italia y Uruguay sabían que se trataba de nuestra primera medalla olímpica y su alegría fue conmovedora. Yo adentro del gimnasio me mantuve frío, pero cuando salí, a la primera pregunta de los periodistas me puse a llorar y no pude parar por 40 minutos -recuerda Denegri, con indisimulable emoción-. Creo que toqué el cielo con las manos. Nunca me imaginé estar sentado ahí en el momento en que mi deporte consiguiese un logro tan grande. La verdad es que he tenido mucha suerte con el judo.”

Sr. Hernan Murua
Revista Funcionarios Banco de la Nación Argentina
 
Judo por ARG.

 

 

 
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