
Las hermanas Carmen, Diana y Vanessa Chalá reeditaron en los IX Juegos Sudamericanos de Medellín su calidad como judokas y dieron tres medallas a su país, Ecuador, en un deporte que ha sido su camino al equilibrio y a la fama deportiva.
La colombiana Yuri Alvear Orejuela (arriba) celebra tras triunfar ante la ecuatoriana Chala Minda (abajo) este 19 de marzo en la final de judo femenina, categoría menos de 70kg., en el marco de los IX Juegos Sudamericanos en Medellín, Colombia. EFE
Para Diana, que el viernes ganó una medalla de bronce en la categoría de menos de 78 kilos, el camino al equilibrio que el Judo le ha proporcionado es tan importante como los triunfos o, tal vez más, según dijo hoy a Efe, porque le acompañará toda la vida, cuando ya no pase la mayor parte de su tiempo en el 'dojo'.
Un equilibrio que le permite "tener una vida normal", señaló la joven deportista, que por normalidad entiende "estudiar, conocer, compartir" y que hasta le da tiempo para el romance, "como toda joven".
Nacida el 20 de mayo de 1982 en la provincia ecuatoriana de Manabí y con numerosas participaciones internacionales y hasta una medalla de bronce en la división de 70 kilos de los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003, Diana dijo estar "contenta" con su bronce de Medellín, porque una lesión "bastante seria", conspiró contra su preparación.
"Fue un bronce anhelado, varias veces pensé que tal vez no llegaba (a los Juegos) por una rotura de ligamentos cruzados y me tuvieron que operar", señalo la judoka, que se interesó por este deporte hace nueve años, viendo a Carmen, su hermana mayor.
"Es un resultado para mí muy valioso", apuntó Diana, que antes se dedicaba al baloncesto, también con éxito, al punto de haber sido seleccionada de su país en series menores.
"Me llamó la atención la nobleza del Judo, que ha sido importante para mi formación personal y que no es un deporte violento, como muchos creen", dijo.
Carmen, la hermana mayor e inspiradora no sólo de Diana, sino también de Vanessa, la menor del trío, es también la de mejor palmarés, que en Medellín 2010 aumentó en un oro con su triunfo en la categoría de más de 78 kilos.
Un palmarés que incluye bronces en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999 y Santo Domingo 2003 y una plata en Río de Janeiro 2007, además de oro y plata en los Juegos Sudamericanos de Brasil 2002, y plata y bronce en los Sudamericanos de Buenos Aires 2006.
Nacida el 7 de junio de 1976 en la localidad de La Carolina, Carmen también cuenta con una participación olímpica en los Juegos de Sydney 2000.
La ascendencia de Carmen Chalá en el Judo ecuatoriano no se refleja sólo en los éxitos de sus hermanas, sino en el activo papel que cumple como respaldo de todo el equipo, cuyos miembros tienen en ella una maestra y guía.
Vanessa, la menor del clan (13-marzo-1990), tiene menos años en el Judo, pero en los Juegos de Medellín se alzó con la medalla de plata en la serie de menos de 70 kilos
Con menos tiempo en los 'dojos' que sus hermanas, se trata del primer éxito internacional de Vanessa, que la tiene "muy, muy contenta" y con la esperanza de que sea "el primero de una larga lista".
"Las tres Marías", como las llaman en el ámbito de la selección de Ecuador, se declaran conformes con el respaldo que reciben, tanto de la Federación de Judo de su país como del Comité Olímpico de Ecuador,
"Nos apoyan bastante, en los viajes, en los entrenamientos, al punto que pasamos casi todo el año concentradas, puede decirse que es una selección permanente y eso nos ha permitido obtener buenos resultados", explicó Diana.
El apoyo también está en el día a día familiar y en el que las tres se brindan mutuamente en cada torneo, según precisó Vanessa, mientras observa las luchas, ahora desde las gradas y con la tranquilidad del objetivo alcanzado.
Las Chalá, un trío con éxito
GUIDO MANOLO CAMPAÑA | MEDELLÍN, COLOMBIA
MEDELLÍN, Colombia. Diana Chalá (i) con su medalla de bronce, junto a sus hermanas Vanessa, con la presea de plata, y Carmen (d), campeona sudamericana, con el oro. Las tres le dieron una satisfacción a Ecuador.
MEDELLÍN, Colombia. La judoca Diana Chalá (i) contra la brasileña Stefanny Lupetty, en un combate.
Las tres hermanas Chalá se abrazaron estrechamente. Deportistas de otros países atestiguaron el festejo entre las tricolores el viernes pasado cuando las judocas le dieron a Ecuador medallas de oro, plata y bronce en la primera jornada de los Juegos Sudamericanos 2010.
Carmen Chalá, que ganó oro en la categoría más de 78 kilogramos, no considera su éxito como una revancha. Ella venció en la final a la venezolana Giovanna Blanco, quien en los Juegos Bolivarianos y en los Odesur pasados, la dejó sin opción de la presea dorada. “No lo asumo así (como revancha). Gracias a Dios las cosas se dieron a mi favor”, refiere la deportista que a sus 43 años no deja de darle glorias a Ecuador.
Sobre la inclinación de sus hermanas (Diana y Vanessa) para practicar judo, la mayor de las Chalá explica que ella nunca influyó. “Ellas entraron solas. No influí, pero siempre les indico que deben entregar lo mejor y esforzarse para llegar a la meta”, reveló la flamante monarca.
La mayor de la dinastía Chalá se presentó por quinta vez en unos Juegos Sudamericanos, sin embargo, no habla de retiro. Dice que otros la han querido sacar del judo y aunque sabe que ese momento llegará está “preparada. No me iré sufriendo, al contrario, me iré contenta sabiendo que di mi mejor esfuerzo”, sostiene.
A la conquista de preseas de las hermanas tricolores se unió Vanessa, la menor (20 años); ella sorprendió con su medalla plateada. A la judoca nacional solo pudo superarla la colombiana Oreju Alvear, actual campeona mundial, que tuvo que esforzarse para someterla en la final de la categoría de menos de 70 kg.
VANESSA, ORGULLOSA.
Sencilla, con humildad Vanessa evita hablar de su segundo lugar en los Odesur. Prefiere resaltar el éxito familiar, ensalzar a su hermana mayor y hablar de la alegría que le dieron a Ecuador.
Recuerda con orgullo que no es la primera vez que el trío Chalá consigue medallas para el país en un certamen internacional. Dice que sucedió en los Juegos del Alba, en La Habana.
Pero se emociona más al expresarse de su hermana Carmen. Revela que le dio mucha alegría ver la forma en que la nueva reina de Sudamérica obtuvo su presea dorada. “Nos sentimos muy contentas porque ella se lo merece”, comenta, y reconoce que a ella y a Vanessa les falta mucho para igualar lo hecho por la bicampeona de los Juegos Odesur.
“Nuestra hermana mayor siempre nos dice que podemos ser mejores, que debemos trabajar mucho para llegar más lejos”, cuenta Vanessa para quien la plata fue su primera medalla internacional oficial.
EL DÍA DE LAS CHALÁ
“Hace ocho meses me operaron de ligamento cruzado (lo que alteró su programa de entrenamientos). Tal vez fue un riesgo competir en los Odesur, pero tenía que hacerlo, si no cuándo lo hacía”, dice Diana Chalá, que se quedó con el bronce en la división menos de 78 kg.
Sonríe. No esconde su felicidad y el orgullo que siente por su apellido porque en Medellín ella y sus dos hermanas hicieron historia. Por eso propone que el 19 de marzo (el viernes pasado, cuando las tres lograron medallas) sea recordado como ‘el Día de las Chalá’.
Tiene palabras de gratitud para Carmen, cumple el papel de madre de ella y Vanessa. “Nos cuida, nos protege y especialmente nos aconseja”. Desde la muerte de su madre las tres son más unidas. Por eso en Medellín cada una celebró eufórica las medallas ganadas por las otras, como hermanas unidas.
Lo dijeron.
Carmen Chalá.
CAMPEONA SUDAMERICANA
“Esta medalla de oro es para quienes ya me habían retirado de la actividad deportiva. Yo sé cuándo debo retirarme y cuando lo haga no me iré sufrida. Trataré de mantenerme vinculada al judo”
Vanessa Chalá.
MEDALLISTA DE PLATA
“No es la primera vez que las hermanas Chalá ganan juntas tres medallas en una misma competencia. Ya lo hemos hecho y vamos a seguir haciéndolo”.
Diana Chalá
MEDALLISTA DE BRONCE.
“Lo primero que uno desea es subirse al podio. Llegué con el deseo de estar allí, sin importar el lugar”.