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“Más que un sensei, era como un padre y un amigo. Un amante del judo. Mi maestro, del que aprendí todo. Pero lucharé para seguir su legado”. La sentida confesión pertenece a Andrés Silva, uno de los fieles discípulos del malogrado sensei de judo y maestro del taller que dictaba el Consejo Local de Deportes, Carlos Osses, quien falleció de un infarto la tarde del lunes en el sector Santa Juana, San Ignacio. Su inesperado deceso conmocionó a la familia deportiva local que valora su aporte a la formación de campeones en el tatami. “Él realizó un gran trabajo y dejó semilla formando varios judocas que tuvieron figuración nacional. Será difícil reemplazarlo porque se dedicaba al judo por completo”, acota René Viveros, presidente del Consejo Local de Deportes.

“Compartíamos la sala de taller en el Colodep y puedo decir que era una persona seria, derecha, respetuosa, que buscó aunar criterios en las artes marciales”, revela Rodrigo Vidaurre, instructor de Tang Soo Do.
“Era la persona más seria que estaba aportando al judo en Chillán”, complementa Javier Rodríguez, sensei de karate do. Carlos Osses tenía 56 años, era suboficial mayor en retiro del Ejército y un amante del judo, de su esposa Crisell Villegas y sus tres hijos.
Hoy será despedido en Santiago, pero su legado seguirá, porque Andrés Silva, su discípulo lo prometió. “Voy a seguir con el taller que dictaba. El judo no puede morir”, sentencia emocionado Silva.
Fuente: La discusión |